Diez años después de los últimos eventos, los papeles se invierten y Greg Focker se enfrenta a su mayor reto: ser el suegro. Cuando su hijo Henry anuncia su compromiso, Greg intenta ser el patriarca comprensivo que nunca tuvo, pero la presión hace que afloren en él inseguridades y termina recurriendo a las tácticas de espionaje y paranoia que aprendió del mismísimo Jack Byrnes. Cuarta entrega de la saga "La familia de mi novia"